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El arte de llegar el último

Hubo un tiempo, justo después de la segunda guerra mundial, cuando no solamente importaba quien ganaba las grandes vueltas ciclistas, sino que incluso había una gran competición por quedar el último. En el Giro de Italia, quien llegaba el último tenía el honor de vestir la "maglia nera" (el maillot negro), y sí, era un honor. [Por cierto, el negro tiene un estilo único. Al final del post te mostramos algunos maillots ;)]


La maglia nera era de este color por otro ciclista famoso, único en correr el Giro de Italia y jugar en un equipo de fútbol profesional en la primera división italiana. La equipación que llevaba en este equipo era de color negro.


El primer ciclista que instauró esta tradición fue Luigi Malabrocca, ganándola dos años consecutivos. Malabrocca no era realmente el peor ciclista del Giro, había ganado varios campeonatos italianos de ciclocross, pero realmente quería quedar el último.


Por aquellos años (1946-47), una época de extrema pobreza en Italia y el resto de Europa, aquel que llegaba último podía ganar más dinero que los primeros clasificados. Muchas veces la gente contribuía con limosnas para el maglia nera, habiendo llegado a recibir un cabrito como regalo.


Las estrategias de los ciclistas que querían ganar la maglia nera eran de lo más curiosas. Malabrocca perdía tiempo pinchando y reparando sus propias ruedas, parando a comer en los bares, pescando en los ríos que cruzaban, hasta escondiéndose en un pozo!


Pero quedar último no era tan fácil, ya que tenían que entrar dentro del tiempo máximo permitido y por supuesto, había otros ciclistas que también lo querían conseguir, tanto por el dinero que podían recibir como por la atracción mediática.


Esta tradición continuó durante años pero fue perdiendo encanto, hasta que un ciclista belga, Wim Vansevenant, se propuso recuperarla , consiguiendo ser el farolillo rojo en el Tour de Francia durante 3 años consecutivos: 2006, 2007 y 2008.


Otros ciclistas le han seguido, uno de ellos español, Iker Flores. Corría en el equipo Euskaltel cuando en el 2005 quedó el último en el Tour de Francia. Un final que no esperaba cuando inició la carrera, pero que acabó aceptando a medida que pasaban las etapas. En una de las últimas, una contrarreloj, decidió esperar a que le cogiese el penúltimo (salía después que él) para asegurarse ganar el farolillo rojo.


Una historia interesante la de estos ciclistas, cierto, pero para quienes salimos en bici y seguimos con admiración lo que hacen los ciclistas en las grandes vueltas, sabemos que el simple echo de participar en ellas es un sueño para muchos. La forma física que tienen estos ciclistas es impresionante, lejos del alcance de muchos, por mucho tiempo que tarden.


También, no hay que olvidar el trabajo que hacen muchos ciclistas para que sus compañeros de equipo puedan luchar por ganar etapas o vueltas, los conocidos como gregarios. Sin un buen equipo, con ciclistas que se sacrifiquen por el líder, sería difícil que éste pudiese ganar nada.


Ahora que sabes esta historia, seguro que sientes más orgullo cuando vistas un maillot negro. Te proponemos algunas opciones aquí, para que en tu próxima salida llevando la maglia nera, puedas explicar esta historia a tus compañeros de ruta:

A rodar!

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